domingo, 5 de junio de 2016

La tragedia de ser albino en Tanzania

Ser albino en Tanzania es una desgracia que está costando la vida a cientos de personas. La ignorancia y supersticiones que se arrastran del pasado los relacionan con enfermedades y maldiciones, pero también fomentan el uso de su cuerpo para realizar pociones mágicas. La realidad, es que aceptar con normalidad la diferencia nunca ha sido una virtud del ser humano.


Qué es ser albino


El albinismo es una característica genética que influye en la pigmentación del cabello, los ojos y la piel, proporcionándoles una tonalidad de piel muy blanca, ojos azules claros y cabellos entre rubios y casi blancos. Todo ello es debido a la carencia de melanina. Para que un niño nazca con esa peculiaridad, ambos progenitores deben ser portadores de ese gen recesivo, aunque no se les manifieste.

Niño albino

Es una característica poco frecuente, alrededor de 1 persona de cada 17.000 nacen con ella. Sin embargo, hay que aclarar que es una peculiaridad y no una enfermedad.

Como curiosidad citar que también existen animales albinos: cocodrilos, canguros, serpientes, erizos, koalas, pavos reales, ardillas, cabras, conejos, jirafas, ranas, etc.


Ser albino en Tanzania


Tanzania es un país situado al este de África, y es una zona donde los albinos son perseguidos y asesinados de los modos más crueles. Se tienen creencias tan peregrinas como que beber la sangre de una de estas personas propicia la suerte, que cualquier parte de su cuerpo puede convertirse en un amuleto y atraer dinero, o que tener relaciones sexuales con una mujer albina puede curar el sida. Incluso se asegura que cuando más sufran mejor será el resultado.

Niños de raza negra y niño albino

La demencia llega a un extremo tal, que en el mercado negro se venden “lotes completos” de albino, que constan de: piernas, orejas, brazos, genitales, lengua y nariz. Este macabro pack puede llegar a alcanzar la desorbitante cifra de 75.000 dólares.


La vida de los albinos en Tanzania


Como es obvio, estas personas no pueden desarrollarse de un modo normal. La mayoría de niños abandonan la escuela y más tarde sólo una minoría es capaz de encontrar un trabajo para subsistir.

En muchas ocasiones es la propia familia quien rechaza a estos niños y se niega a que adquieran una educación, incluso les acusan de estar poseídos por un ente maligno, marcándoles el camino para una vida desgraciada, llena de sufrimientos y miedos, si es que les dejan vivirla. 

Beatriz Moragues - Derechos Reservados


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